
Somos lo que fue
fuimos lo que ya no es
vivimos del ayer
André León Talley es una leyenda viva de la edición americana de la revista Vogue. Estilista excéntrico y creador de tendencias desaforado, es un desconocido para muchos pero es un icono de la vieja guardia. Aunque a día de hoy Anna Wintour le haga sombra además de la puñeta (le incitó públicamente a perder peso y no le quedó más remedio que acatarlo), el gigante de los guantes, las túnicas, las pajaritas y las gafas de sol, es la inspiración divina de Vogue.
Descubierto y protegido por Diana Vreeland, la Wintour de antaño y de la que hablaré otro día, Léon, hijo de taxista y periodista de formación, empezó como reportero en una revista local de mujeres pero enseguida recayó en las manos de la todopoderosa Vreeland, ha trabajado como freelance y ha sido editor de otras célebres revistas como W, en su versión francesa, el New York Times o Interview.
Ahora que la edición italiana de la revista que le vío nacer le dedica un número a las bellezas de color resulta imprescindible hablar de su labor por ser un acérrimo defensor de la mujer negra en pasarelas y reportajes fotográficos, de hecho siempre ha denunciado la discriminación en el mundo de la moda y ha vetado a creadores en las páginas de sus publicaciones por negarse a contratar a modelos de origen afro americano.